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HIDRÁTATE ADECUADAMENTE

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El 65% de la composición corporal es agua. Contrario a lo que muchas personas piensan, sentir sed no es normal. La sed es el primer síntoma de deshidratación. Cuando experimentas sed ya estás deshidratado y los niveles de agua en el cuerpo se encuentran ya por debajo de lo normal.

Antes de hacer ejercicio procura tomar medio litro de agua 1 a 2 horas antes. Cuando una persona hace ejercicio deshidratado disminuye su rendimiento deportivo considerablemente: se pierde fuerza y resistencia, aumenta la temperatura corporal, se incrementa el riesgo de sufrir calambres y contracturas musculares y aparece la fatiga mucho más rápido que en una persona bien hidratada.

Durante el entrenamiento, debes tomar 2 a 3 tragos pequeños de agua cada 15 a 20 min para compensar la pérdida que se genera por la sudoración, de tal manera que no genere incomodidad en el estómago por el exceso de líquido ingerido. También cuida que el agua no esté ni muy caliente ni muy fría, pues enlentece la absorción del líquido.

En la hidratación post-ejercicio se recomienda que durante las 2 primeras horas después de realizado el ejercicio se ingieran 1.5 litros de agua por cada kilo perdido. De preferencia, se deben utilizar bebidas que contengan glucosa y electrolitos, para ayudar a la regeneración de los músculos así como a nivelar los índices de sodio y potasio que se perdieron por el sudor.

Sobre todo en época de calor es vital mantenerse hidratado tomando de 1.5 a 3 litros de agua a lo largo del día. Pero una persona que hace ejercicio también debe preocuparse por hidratarse antes, durante y después del mismo.

Definitivamente, una botella de agua debe ser igual de importante que los tenis para un deportista.